
Sobre Tech Booster
El futuro no se programa. Se diseña.
Soy Vasyl Pavlyuchok — y en algún punto decidí que, en vez de contratar un equipo, lo construiría yo mismo. Con IA.
No es la decisión más cómoda. Tampoco la más obvia. Pero llevo toda mi vida eligiendo los caminos difíciles.
A los dieciséis años me mudé a España sin conocer el idioma. Mi madre llevaba dos años allí — pero lo que dejé atrás era todo lo demás: mis amigos, mi familia, el mundo que conocía. A pesar de todo ello, tenía claro que quería estudiar, seguir creciendo, formarme para llegar lejos.
Cuando llegó el momento de elegir la carrera, la informática era mi primera opción. Sin embargo, la imagen que tenía de los informáticos — horas delante de una pantalla escribiendo código — no me entusiasmaba demasiado. Al final elegí Diseño Industrial. Siempre había sido muy curioso sobre cómo están hechas las cosas. Y diseñarlas me parecía mucho más interesante.
Pero a pesar de ello, nunca me alejé de la informática. Me seguía interesando. Me apasionaba. Leía, aprendía por mi cuenta — siempre estuvo ahí.
En la última etapa de mi carrera de diseño hice el Erasmus en Milán. Al ver el nivel del Politecnico di Milano, no pude evitar inscribirme en asignaturas de máster — en italiano que apenas dominaba, muy por encima de mi año. Lo disfruté y lo sufrí a partes iguales. Podía haber seguido el camino fácil. Pero no lo hice. Al terminar ese año supe que tenía que volver.
Una vez completados mis estudios de diseño en España, tocaba el máster en Milán: Product Design for Innovation, centrado en cómo las nuevas tecnologías transforman el diseño. Aplicar a este máster fue todo un desafío — solo se ofertaban cinco plazas para estudiantes internacionales. A pesar de todas las dificultades y los certificados de idiomas oficiales, conseguí una de esas cinco plazas. Fue, probablemente, uno de mis días más felices.
Esa universidad no solo está entre las mejores del mundo. Durante esos años tuve la ocasión de trabajar en proyectos para marcas reconocidas mundialmente — entre ellas Braun, Electrolux y otras — y presentar algunos de esos proyectos en ferias internacionales como Düsseldorf y la Milano Design Week.
Después de graduarme, volví a España por un tiempo. Pocos años después, regresé a la zona de Milán para trabajar en empresas med-tech: iluminación quirúrgica, estructuras de fibra de carbono para equipos de diagnóstico, sistemas que las mejores firmas de radiología del mundo ponen dentro de máquinas que detectan cáncer. Lo que aprendí allí es sencillo y no se olvida: un error no se resuelve con una actualización. Se resuelve antes de que exista.
Cuando llegó la IA, no me subí a ninguna ola. Era la continuación lógica de una curiosidad que siempre había tenido. Probé. Construí. Me equivoqué. Herramientas que descarté al mes. Proyectos que cerré. Workflows que rompí y rehíce desde cero.
Pero seguí.
Porque rendirse nunca ha sido una opción. Y porque con cada fallo algo quedaba: criterio. Saber qué funciona, qué no, y por qué. Ese conocimiento no se compra. Se gana probando.
Con el tiempo, lo que construía empezó a tener una consistencia que ningún proceso manual podía igualar. Si quieres ver ese recorrido de primera mano, está en vasylpavlyuchok.com. Y fue ahí cuando la pregunta cambió:
“¿Y si en vez de contratar personas, diseño mi propio equipo con IA?”
Eso es Tech Booster. Una empresa donde el único integrante humano soy yo — y el resto es un equipo de agentes de IA especializados que construyo, entreno y dirijo. No porque sea fácil. Porque es el desafío que me interesa. El que pocos intentan. El que, si sale bien, demuestra que el futuro del trabajo no se contrata. Se diseña.
Para clínicas que pierden pacientes entre la consulta y la reserva. Para inmobiliarias donde los leads se enfrían en horas. Para negocios de alto valor donde cada oportunidad tiene nombre — y nadie puede permitirse ignorarla.
Años diseñando productos físicos me dejaron una convicción: cuando alguien no conoce algo, lo primero que necesita no es una lista de características. Necesita ver cómo eso cambia algo concreto en su vida. La IA tiene ese mismo problema hoy. La gente no compra lo que no entiende — y lo que no entiende, lo evita. La forma de resolverlo no es hablar de tecnología. Es mostrar lo que hace. Con casos reales, con resultados reales, y con los límites visibles también.
El equipo:

Vasyl Pavlyuchok
CEO & Founder
C-Level · Powered by Claude
CTO
Technology
COO
Operations
CMO
Marketing
CPO
Product
CRO
Revenue
Tools & Infrastructure
Vasyl Pavlyuchok — CEO & Founder — es el único humano. Cinco instancias de Claude cubren la dirección estratégica: tecnología, operaciones, marketing, producto y ventas. Debajo de ellos, la red de herramientas que hace funcionar todo: modelos de IA, automatizaciones, infraestructura, datos y comunicación. No es un equipo que se contrata. Es un equipo que se diseña.
Esto solo acaba de empezar.